Carta de las editoras para "Amor, amor"

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Amor de plexo a plexo

por Jimo Soriano

El segundo número de Revolt se llama "Amor, amor" y para ser honesta elegí la temática de forma caprichosa, más que nada porque me gustan mucho las historias de amor, sobre todo las de la vida real. Una amiga me dijo una vez que tenemos una tendencia horrible a creer que mientras más años estás en una relación, más valor tiene. Pero que la posta no es el tiempo, sino el amor en sí mismo. Sin etiquetas, sin estado civil, el amor es sentir de plexo a plexo, es besarse los párpados y la sonrisa. Por un rato o para toda la vida. Es construir castillos en el aire aunque se te derrumben, es morirte y revivir en los brazos de una persona distinta. Amor es diversión dice un tema de Cosmo que siempre me hace bien. Es una primera cita en la pescadería de un puerto en una ciudad que no te pertenece. Es un meme enviado para enamorar. Es regalar el vinilo de Clics Modernos de Charly García. Es un tatuaje sobre estrellas cruzadas y destinos inciertos. Es pasar año nuevo con amigos contándose secretos. Es la amistad en sí y también la familia, las mascotas, la naturaleza y la música. No es un hilo, ni es rojo, son muchos, y todos te conectan con diferentes seres, aunque la hebra más fuerte se conecta con uno mismo. El amor propio es el primero que deberíamos cultivar y el último que nos enseñan a valorar. Sobre todo a las mujeres, que vivimos con el terror constante a la soledad, porque estar solas es ser "solteronas", y ser solterona es inaceptable. "Antes divorciada que soltera" es la frase ritual que pasa de madre a hija en una ceremonia cíclica, infinita. De ahí salen mujeres aterrorizadas, chicas que relacionan el fracaso con no llegar al casamiento antes de los 30 años. Tenerle miedo a un concepto es hermoso y terrible a la vez. Es peligroso. Pensar el amor desde un lugar menos manoseado me ayudo a quererme a mí misma, a salir de relaciones abusivas, a ser una mujer enamorada de ser mujer. Reconocer ese amor al que llamamos amistad como un nexo cómplice entre chicas fue mi salvación, mi cable a tierra y mi primer amor. 

En esta entrega de Revolt hablamos con ritmo de bolero, escribimos a mano alzada, recolectamos cartas y entradas de diarios íntimos. Rimamos con torpeza pero con honestidad, atravesadas por la flecha de cupido. Contamos historias de amor y desamor sin miedo, pero con cierta nostalgia. Nos permitimos ser cínicas como una novela de Murakami, dramáticas como Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó, livianas como un folletín rosa de los años 50, crédulas como cuando vimos The NoteBook por primera vez, oscuras como Odile en El Lago de los cisnes, libres como nos enseñó Anaïs Nin y farsantes autenticas como Holly Golightly en Desayuno en Tiffanny´s.  Porque a veces somos las sirenas que salvan a los náufragos de la tempestad, y veces somos las que los conducen directo a la tormenta. Pero por sobre todas las cosas, las mujeres somos infinitas formas de amar. 

 

 

notasValeria Martins