editorial #1

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Mientras escucho el canal musical de mi amiga Bárbara Salazar - quién también está trabajando en una playlist para acompañar el primer número de Revolt - pienso cuál es la mejor manera de presentar la revista. No me sorprende que me resulte difícil; presentar este proyecto es como presentarme a mi misma y sobre todo, a la adolescente que supe ser. 

Mi primera menstruación fue a los 11 años. Mi primer beso a los 12. A los 13 sufrí la primera agresión sexual callejera mientras volvía del colegio. A los 14 ya me reconocía como feminista (una feminista sin marco teórico, pero feminista al fin). Desde que fui consciente de mi propia feminidad me cuestioné constantemente la imposición de los roles y reglas que sufrimos las mujeres. No entendía por qué los varones no lloraban ni por qué ellos podían besarse con muchas y las chicas con nadie. No entendí a la mamá de un amigo de la infancia que me llamó “exagerada” cuando me puse a llorar porque un grupito de pibes me tocó el culo en un cumpleaños. Tampoco comprendía que me llamaran “mandona” cuando lideraba un proyecto del colegio. Jamás me gustó que me gritaran cosas por la calle, ni que me agarraran fuerte en un boliche. 

Quizás porque mi mamá nunca me obligó a hacer dieta ni me criticaba cuando me ponía minifaldas para ir a bailar.  Crecí bajo el ala de una mujer independiente que rompió las reglas y tuvo una hija antes de casarse, una mujer que trabaja desde los 16 años, una mujer que envejece con dignidad sin cirugías ni enrosques. Tuve suerte. Y soy consciente que no todos tuvieron la misma suerte que yo de tener una crianza rodeada de libros escritos por mujeres, conversaciones hasta la madrugada y una figura femenina tan fuerte. 

Desde hace diez años que trabajo en “el mundo de la moda”. Y ser feminista y trabajar en moda es un desafío. Era muy chica, estaba rodeada de mujeres hermosas y al principio solo podía ver eso. Hasta que tuve una revelación que hoy me resulta estúpidamente obvia: las modelos son mujeres. Mujeres como todas, con sus fracasos y sus victorias. 

Además de las modelos, había otras mujeres que trabajaban incansablemente por conseguir sus metas, chicas que se hicieron un lugar en un ambiente muy hostil, enfrentando abusos, maltratos y salarios humillantes. Nunca me sentí mal conmigo misma estando rodeada de tanta fuerza y belleza femenina. Me siento cómoda entre chicas, eso les aseguro.

Pero hay algo dentro del mundo de la moda que nunca me cerró. No creo en la belleza que la mayoría de los medios de comunicación quieren imponer, porque no creo que la belleza sea algo que pueda imponerse. La belleza es lo que cada uno quiere que sea. Es tener el pelo enredado, la lengua teñida por helados de palito (o por vino tinto) y las uñas despintadas. Es la forma en la que hablamos, en la que nos movemos. Es conocernos y estar en paz con eso que somos. La belleza que quieren hacer de nosotras no se acerca en nada a la que realmente poseemos.

El primer número de Revolt nace de una necesidad de mostrar que el mundo femenino es más, mucho mas de lo que nos contaron que era. Nos alejamos de la educación sentimental barata, las películas de amores improbables y las ideas antiguas para dar paso a una nueva generación de mujeres que quiere liberarse de los mandatos impuestos y las reglas de comportamiento obligadas. Nos inspiramos en el libro de Naomi Wolf "The Beauty Myth"- El Mito de la Belleza- para darle forma a nuestra primer entrega, la cual existe gracias a la colaboración y el apoyo de muchas mujeres que exponen su mirada más honesta, sus fantasmas personales y puntos de vista sobre una temática que nos atraviesa a todas de forma diferente pero igual de cotidiana. 

Revolt es una revista para chicas; un espacio para retratar y construir el universo femenino desde una perspectiva transparente, sensible y por supuesto, feminista. Es una plataforma para amplificar la voz de las mujeres jóvenes, para convertirnos en activistas de nuestra propia imagen y explorar temáticas que nos inquietan. Hablamos de amor, de política, de religión, de literatura y de imagen. Contamos historias sin photoshop, porque como dijo Virgina Woolf "Feminista es aquella mujer que dice la verdad sobre su vida". 

Jimo

 

notasValeria Martins