Cuando entendí que es una cuestión política cómo me miro al espejo, empecé a comprender que ese también es un espacio de resistencia y revolución.

Darle batalla a una estructura y a un sistema (que para que funcione, decide por mi quién y cómo tengo que ser), mirarme, entenderme, aceptarme, valorarme, pero fundamentalmente escucharme, es un acto de liberación, de rebeldía y de lucha, tanto personal como colectiva. Porque nuestras vidas individuales, nuestras decisiones, problemas y experiencias personales, forman parte, construyen y reconstruyen visiones del mundo, en el cual nos desarrollamos, crecemos y mutamos. Lo que nos sucede no es sólo personal, es colectivo, “lo personal es político”.

Elegir quererme y aceptarme, es no ser funcional a lo que se me pide que sea. No es un camino fácil, es un ejercicio cotidiano que constantemente tengo que recordármelo, pero es un acto de sinceridad y amor para conmigo misma.

Ilustración: Gala Fredes

IG: @galafredes

 

Se basó en el amor propio y en el quererse para luego florecer.

arteValeria Martins